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Macastre - Turismo La Hoya de Buñol

Disfruta Macastre

A pesar de 1335 habitantes, es un pueblo grande, con la grandeza que le dan sus gentes, sus rutas y los senderos.

01. Ruta Urbana

Iniciamos la ruta por el casco urbano de Macastre. La primera parada será la Plaza de los Árboles, plaza mayor surgida con el crecimiento económico del S.XIX, donde se asienta la clase media rural de la población. Estas plazas, de las que pocas quedan en la comarca, posee un amplio espacio central rodeado de árboles centenarios donde se sitúa una fuente monumental de piedra de principios del S.XX. En el entorno de la plaza destaca el Ayuntamiento, situado en una típica casa señorial de finales del S. XIX y la vivienda nº 11, típica casona de los propietarios agrícolas del S. XIX. La segunda parada será la Plaza de la Iglesia donde se sitúa el templo consagrado a la Transfiguración del Señor, construido entre S. XVII y XVIII, su estilo es una mezcla de Barroco pleno y Neoclasicismo. Callejeando, por las estrechas callejuelas medievales llegaremos hasta el Mirador de los Vientos, es un buen momento para contemplar una bonita panorámica sobre el pueblo, la Hoya de Buñol y sus alrededores.

02. Lugares de interés

El castillo.

El Castillo de Macastre es de origen musulmán y está situado sobre los restos de un poblado de la Edad del Bronce. La fortificación tiene forma alargada y conserva los restos de dos torres situadas en sus extremos y un aljibe en la zona del acceso principal. El conjunto se dividía en dos recintos mediante una muralla con puerta fortificada que convertiría la torre mayor en el último enclave defensivo del castillo, defendido en su parte oeste por un pequeño foso tallado en la roca. La torre mayor, elemento más antiguo y destacado del conjunto, constaría en su última fase de uso, con un aljibe situado en su parte inferior, dos plantas y zona aterrazada superior. En el extremo opuesto, junto a la torre este se situaba una pequeña puerta auxiliar. El abandono de la fortaleza, produjo su progresiva ruina, hasta que recientemente se ha producido un proyecto de consolidación de sus restos, integrándolos en su entorno natural.

Fuente Santa Bárbara.

Por la estrecha calle dedicada al dramaturgo de la Reinaixença Valenciana, Eduard Escalante, que conduce al barrio de las Eras, hacemos una parada en un callejón que parece una gran ventana con vistas al Bosque. Y, por una cuesta, descendemos al lavadero de la Fuente Santa Bárbara. Un rincón perfecto para refrescarnos con el agua de la fuente y descansar a la sombra del lavadero disfrutando de unas maravillosas vistas al bosque que rodea el pueblo con el siempre vigilante Castillo que corona la estampa desde la que se ven las huertas con abundantes higueras hasta pueblos vecinos en el horizonte, como Turís en dirección este. Este lavadero era uno de los que había en el pueblo y protagonista de una activa vida rural en la que las mujeres acudían diariamente a lavar y tratar “los trapos sucios” con el agua que mana de esta fuente dedicada a la patrona de la población, Santa Bárbara.

Fuente Grande.

Uno de los espacios más agradables de Macastre. Desde aquí se contempla el pueblo y, en lo alto de la ladera, el Castillo. La Fuente Grande es un manantial natural que lleva fresca el agua hasta los caños. El agua y la frondosidad de los árboles que rodean este entorno ofrecen sombra y frescor al paseante que hace un alto en camino para disfrutar de este bello lugar. Además, encontramos paelleros y mesas de pic-nic ¡Para disfrutar del día!

El Bolot.

A los pies de la ladera del Castillo se ubica el manantial de la Fuente del Bolot, un lugar con especial encanto para los visitantes, pues no hay “higuero” (palabra que se utiliza para denominar a los veraneantes que visitan el pueblo en la época de los higos) que se precie que no haya pasado por aquí.

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Una historia que contar

Macastre

Historia

Macastre es un municipio perteneciente a la provincia de Valencia y situado en la comarca de la Hoya de Buñol Limita con las poblaciones de Alborache, Buñol, Dos Aguas y Yátova.

Situado entre las cuencas del río Buñol y del río Magro. El relieve es bastante quebrado y lo constituyen pequeñas elevaciones y lomas de materiales cretáceos integrados en el sistema ibérico. En la mitad norte destaca el cerro del Castillo (430 m.), a cuyo pie se extiende la población, tras salvar la rambla de la Hortera, el terreno vuelve a elevarse como en el puntal de Santa Bárbara (400 m.) y el de la Hoya de la Estanquera (429 m.); después sobreviene el valle del río Magro y al otro lado, en el extremo sur, comienzan las primeras estribaciones de la sierra de Dos Aguas, de mayores proporciones que las alturas en término de Macastre.

Los testimonios más antiguos que se conocen de la ocupación por el hombre son algunos fragmentos de cerámica ibérica aparecidos bajo las construcciones medievales del castillo. De época romano-republicana es un as sextantario, del año 268 a. C., encontrado en el Barranco de Caerna. Ya de plena romanización son los restos de una posible villa rústica en la Serratilla, en la que, entre restos de tégules y de vasos comunes, se halló una moneda del emperador Adriano, de los años 117-139 d. C.

De esta época proviene el nombre de la población. Macastre está formado por la raíz romana "castra, castrorum" con significado de campamento. El nombre parece ser la contracción de "Magna Castra" -gran campamento o campamento grande-, en referencia a algún tipo de asentamiento militar permanente de las legiones romanas.

En 1122, el rey Alfonso I de Aragón cobraba parias a los almorávides de Macastre. Tras la conquista de Jaime I, el territorio, como toda la Hoya de Buñol, fue concedido en, 1238, a Rodrigo de Lizana, el cual lo traspasó tres años más tarde a la Orden del Hospital, en la persona de su Maestre Hugo de Folcalquier.

La población pasó por una gran cantidad de señores hasta que el compromiso de Caspe y la rebelión consiguiente del conde de Urgell dio motivo a que se le confiscaran todos sus bienes y señoríos, pasando de nuevo Macastre a la Corona en 1413.

El Castillo de Macastre

En 1602, contaba Macastre con un centenar de casas de moriscos. El 10 de noviembre de 1611 le fue otorgada carta puebla a la localidad, siendo repoblado por Hipólita Centelles, esposa y procuradora de Gaspar Mercader i Carroz, a quien Felipe II otorgó el título de conde de Buñol. A lo largo de la historia, el castillo de Macastre ha desempeñado un alto papel estratégico, por su situación fronteriza entre los reinos de Castilla y Valencia.